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jul 13

9 Trucos para reducir tu factura eléctrica con tu frigorífico

Tu frigorífico no es una lata mágica que funciona de forma independiente a todo lo que le rodea. Tampoco lo hace de la misma manera según lo que albergue en su interior.

Tu frigorífico, en resumidas cuentas, interactúa tanto con el exterior como con su interior.

 

Y si aprendes estas claves fundamentales, puedes ayudarle a ahorrarte mucho dinero en tu factura de la luz.
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1. En malas compañías puede gastar hasta un 30% más

Así es: tu nevera es como un hijo. Si lo rodeas de quien no debes, te saldrá un malandrín que te consumirá la paciencia y el bolsillo. ¿Por ejemplo? No darle el espacio que necesita para expresarse (o, al caso, disipar el calor que genera en la parte trasera).

Así que no lo encajones nunca. Permite al menos de 10 a 15 cm de margen hasta la pared (así ahorrarás hasta un 3% de energía). Y tampoco lo acerques a fuentes de calor como estufas o radiadores, ventanas en las que dé el Sol de forma directa, lavadoras u hornos.

¡Que circule el aire, oiga!
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2. Vigila la temperatura

Si piensas que ponerlo a tope es lo más adecuado, estás tirando el dinero y estropeando tus alimentos.

Lo ideal es hacerlo funcionar a unos 3°C.

En cuanto al congelador, la temperatura adecuada está en los -15°C. Por debajo de los 18°C, cada grado de más (ejem, o de menos) supondrá un aumento innecesario del consumo del 1,2%.
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3. El tamaño importa

Y si te dicen lo contrario, te están mintiendo: un frigo grande consume mucho más. Por eso debes ajustarlo al tamaño de la familia y, por tanto, de la comida que contendrá.

Porque el refrigerador nunca debe estar demasiado lleno ni demasiado vacío. Aunque, puestos a elegir, es mejor que introduzcas elementos físicos (como botellas medio llenas de agua) para rellenar grandes huecos.

¿Por qué? Pues porque los alimentos conservan mejor el frío que el propio aire.

Esto reducirá las variaciones de temperatura del aparato, y no necesitará variar su consumo hasta que introduzcas más comida en su interior.

Pero ojo, lo contrario tampoco es bueno: no lo cargues excesivamente, o no permitirás que circule el aire frío. Si bloqueas su paso, la conservación de los alimentos será desigual y crearás zonas de mayor calor (y degradación alimentaria).
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4. ¡Esa puerta, que se escapa el gato!

Puede que seas como yo de pequeño. Me encantaba abrir la nevera, colgarme de la puerta y contemplar los paisajes lácteos, embutídicos y vegetales que conservaba mi madre.

Pero hacer inventario cada vez que abrimos el frigorífico es malo. Malísimo. Se pierde tal cantidad de aire frío, que el aparato necesita un sprint desmedido para ponerlo de nuevo a la temperatura ideal. Ergo, mayor consumo.

Cada vez que la puerta se abre durante 10 segundos, el consumo se dispara un 0,8%.

Y cada vez que lo haces con el congelador, la cifra se eleva al 2%.

Así que piensa en lo que deseas, decide, abre y cierra.
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5. Descongela en el frigo

Si quieres descongelar pescado, pollo, etc., planifícalo desde el día anterior y deja que el alimento pase la noche en el frigo.

Al día siguiente estará descongelado igualmente, y el frío que aportará al interior ayudará a ahorrar esfuerzo al aparato. Así reducirás más de un 2% el consumo de ese día.

Obviamente, no guardes nunca alimentos calientes (recién cocinados) en la nevera: el día ue lo hagas, aumentarás su consumo energético hasta un 15%.
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6. Envasa bien tus alimentos

No dejes nunca agua o alimentos húmedos al aire: su humedad se evaporará, y harás que se pegue a paredes y techo (pudiendo congelarse y hacer funcionar peor la unidad) y que se produzcan bacterias y malos olores.
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7. ¿La puerta está bien aislada? Compruébalo así

Para asegurarte de que el caucho está en perfectas condiciones y no permite la entrada o salida de aire, trata de atenazar, cerrando la puerta, un trocito de papel en distintos puntos del umbral.

Si el papel se cae con la puerta cerrada, es que tienes un problema de adherencia o el caucho está en malas condiciones: sustituye las bandas elásticas inmediatamente y ahorrarás dinero a partir del primer mes.

Además, mantén siempre limpias las bandas de grasa y polvo para que duren más y se cierren mejor. Un paño húmedo será suficiente para este sencillo mantenimiento (¡seca bien siempre después!).
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8. Evita el hielo a toda costa

Cuando se produce una capa de hielo no solo pierdes espacio útil. Además, niegas al congelador la posibilidad de saber qué temperatura real hay, y trabajará más fuerte, produciendo cada vez más hielo.

Así que nunca permitas que la capa de hielo supere los 3mm o empezarás a notarlo en tu factura eléctrica.
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9. La rejilla trasera ha de estar inmaculada

Pongámonos técnicos: se llama serpentín. Y tiende a llenarse de polvo, lo que hará que el consumo eléctrico se dispare entre un 8% y un 15%. Límpiala al menos una vez cada dos meses con un plumero o pasando un aspirador de forma muy suave y cuidadosa entre sus conductos.

 

Fuente: Reparalia

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